He encontrado dos aplicaciones que en conjunto no tienen rival en el mundo de la organización, la toma de notas y el GTD.
Se trata ni más ni menos que el papel, y el boli. Sus APIs se complementan al 100% y parecen estar hechos el uno para el otro. Hay diversos forks de cada uno y cualquier combinación es compatible, La licencia de uso es muy barata. Tiene licencia libre, por lo que una vez comprado puedes hacer con ello lo que quieras, y por si todo esto fuera poco, es multiplataforma.
Poniéndonos serios, con este post quiero exponer mi actual visión sobre la increíble cantidad de aplicaciones de gestión y control que utilizamos día a día. Hoy ya no se habla de “El programa para oír musica” o “el pograma para ver fotos”. La mayoría de la gente relacionada con la tecnología – y mucha que no lo está, también – tiene “gestores” para la mayoría de lo que tiene en el ordenador. Gestores de notas, música imágenes -de fotos yo incluso utilizo dos!- gestores de tareas pendientes, incluso algunas aplicaciones nos organizan e indican cuándo habíamos planeado viajar a dónde.
Todo este control está muy bien para organizarse y encontrarlo todo en un abrir y cerrar de ojos. Pero ¿a qué precio?
Algo que me ha obsesionado desde siempre es el control de tareas pendientes. Cuando descubrí el GTD hace algunos meses pude darme cuenta de que hay mucha gente igual que yo por ahí. Sin embargo, ningún gestor de tareas acaba de ser idóneo. Tal vez mi flujo de trabajo no sea el adecuado para utilizar un gestor por software. pero he encontrado que el cuaderno y el boli de toda la vida ha acabado por ser un sistema idóneo.
En el mismo lugar se aúnan ideas y tareas pendientes indiferentemente. Las ideas acaban siendo muchas veces tareas que hay que desarrollar, por lo que no tiene sentido hacer diferencia entre ellos. El cuaderno siempre está visible a un lado del escritorio con el boli a mano, cuando viene una idea se puede apuntar rápidamente y cuando hay que echar un vistazo a lo que queda por hacer, no cuesta ningún esfuerzo. El problema está en buscar información sobre proyectos concretos.
Yo utilizo un cuaderno para todos mis proyectos web, y otro para fotografía. Para diferenciar cada proyecto dentro del cuaderno apunto a qué pertenece cada página en el margen de arriba. Ninguna idea se queda sepultada en las hojas antiguas ya que todos los proyectos van avanzando, y las ideas que quedan atrás hacen exactamente eso: quedarse atrás. Si no se han llevado a cabo es porque no valían realmente la pena.
¿Pegas? Siempre tienes que llevar papel y boli, un proyecto puede quedar entre dos cuadernos, y sobre todo problemas de búsqueda y organización. Los ordenadores son mucho más eficientes en eso. Sin embargo, escribir a mano me encanta, y el tener siempre a la vista el cuaderno con lo que tengo pendiente o lo que puedo incluir o desarrollar me ayuda a no olvidarme de apuntar lo que se me ocurre, algo que sí me ocurría con Omnifocus.
He encontrado dos aplicaciones que en conjunto no tienen rival en el mundo de la organización, la toma de notas y el GTD.
Se trata ni más ni menos que el papel, y el boli. Sus APIs se complementan al 100% y parecen estar hechos el uno para el otro. Hay diversos forks de cada uno y cualquier combinación es compatible, La licencia de uso es muy barata. Tiene licencia libre, por lo que una vez comprado puedes hacer con ello lo que quieras, y por si todo esto fuera poco, es multiplataforma.
Poniéndonos serios, con este post quiero exponer mi actual visión sobre la increíble cantidad de aplicaciones de gestión y control que utilizamos día a día. Hoy ya no se habla de “El programa para oír musica” o “el pograma para ver fotos”. La mayoría de la gente relacionada con la tecnología – y mucha que no lo está, también – tiene “gestores” para la mayoría de lo que tiene en el ordenador. Gestores de notas, música imágenes -de fotos yo incluso utilizo dos!- gestores de tareas pendientes, incluso algunas aplicaciones nos organizan e indican cuándo habíamos planeado viajar a dónde.
Todo este control está muy bien para organizarse y encontrarlo todo en un abrir y cerrar de ojos. Pero ¿a qué precio?
Algo que me ha obsesionado desde siempre es el control de tareas pendientes. Cuando descubrí el GTD hace algunos meses pude darme cuenta de que hay mucha gente igual que yo por ahí. Sin embargo, ningún gestor de tareas acaba de ser idóneo. Tal vez mi flujo de trabajo no sea el adecuado para utilizar un gestor por software. pero he encontrado que el cuaderno y el boli de toda la vida ha acabado por ser un sistema idóneo.
En el mismo lugar se aúnan ideas y tareas pendientes indiferentemente. Las ideas acaban siendo muchas veces tareas que hay que desarrollar, por lo que no tiene sentido hacer diferencia entre ellos. El cuaderno siempre está visible a un lado del escritorio con el boli a mano, cuando viene una idea se puede apuntar rápidamente y cuando hay que echar un vistazo a lo que queda por hacer, no cuesta ningún esfuerzo. El problema está en buscar información sobre proyectos concretos.
Yo utilizo un cuaderno para todos mis proyectos web, y otro para fotografía. Para diferenciar cada proyecto dentro del cuaderno apunto a qué pertenece cada página en el margen de arriba. Ninguna idea se queda sepultada en las hojas antiguas ya que todos los proyectos van avanzando, y las ideas que quedan atrás hacen exactamente eso: quedarse atrás. Si no se han llevado a cabo es porque no valían realmente la pena.
¿Pegas? Siempre tienes que llevar papel y boli, un proyecto puede quedar entre dos cuadernos, y sobre todo problemas de búsqueda y organización. Los ordenadores son mucho más eficientes en eso. Sin embargo, escribir a mano me encanta, y el tener siempre a la vista el cuaderno con lo que tengo pendiente o lo que puedo incluir o desarrollar me ayuda a no olvidarme de apuntar lo que se me ocurre, algo que sí me ocurría con Omnifocus.
He encontrado dos aplicaciones que en conjunto no tienen rival en el mundo de la organización, la toma de notas y el GTD.
Se trata ni más ni menos que el papel, y el boli. Sus APIs se complementan al 100% y parecen estar hechos el uno para el otro. Hay diversos forks de cada uno y cualquier combinación es compatible, La licencia de uso es muy barata. Tiene licencia libre, por lo que una vez comprado puedes hacer con ello lo que quieras, y por si todo esto fuera poco, es multiplataforma.
Poniéndonos serios, con este post quiero exponer mi actual visión sobre la increíble cantidad de aplicaciones de gestión y control que utilizamos día a día. Hoy ya no se habla de “El programa para oír musica” o “el pograma para ver fotos”. La mayoría de la gente relacionada con la tecnología – y mucha que no lo está, también – tiene “gestores” para la mayoría de lo que tiene en el ordenador. Gestores de notas, música imágenes -de fotos yo incluso utilizo dos!- gestores de tareas pendientes, incluso algunas aplicaciones nos organizan e indican cuándo habíamos planeado viajar a dónde.
Todo este control está muy bien para organizarse y encontrarlo todo en un abrir y cerrar de ojos. Pero ¿a qué precio?
Algo que me ha obsesionado desde siempre es el control de tareas pendientes. Cuando descubrí el GTD hace algunos meses pude darme cuenta de que hay mucha gente igual que yo por ahí. Sin embargo, ningún gestor de tareas acaba de ser idóneo. Tal vez mi flujo de trabajo no sea el adecuado para utilizar un gestor por software. pero he encontrado que el cuaderno y el boli de toda la vida ha acabado por ser un sistema idóneo.
En el mismo lugar se aúnan ideas y tareas pendientes indiferentemente. Las ideas acaban siendo muchas veces tareas que hay que desarrollar, por lo que no tiene sentido hacer diferencia entre ellos. El cuaderno siempre está visible a un lado del escritorio con el boli a mano, cuando viene una idea se puede apuntar rápidamente y cuando hay que echar un vistazo a lo que queda por hacer, no cuesta ningún esfuerzo. El problema está en buscar información sobre proyectos concretos.
Yo utilizo un cuaderno para todos mis proyectos web, y otro para fotografía. Para diferenciar cada proyecto dentro del cuaderno apunto a qué pertenece cada página en el margen de arriba. Ninguna idea se queda sepultada en las hojas antiguas ya que todos los proyectos van avanzando, y las ideas que quedan atrás hacen exactamente eso: quedarse atrás. Si no se han llevado a cabo es porque no valían realmente la pena.
¿Pegas? Siempre tienes que llevar papel y boli, un proyecto puede quedar entre dos cuadernos, y sobre todo problemas de búsqueda y organización. Los ordenadores son mucho más eficientes en eso. Sin embargo, escribir a mano me encanta, y el tener siempre a la vista el cuaderno con lo que tengo pendiente o lo que puedo incluir o desarrollar me ayuda a no olvidarme de apuntar lo que se me ocurre, algo que sí me ocurría con Omnifocus.












