Una de las cosas que no se puede perder una persona al venir a Irlanda es The Giants Causeway.
Según cuentan las leyendas irlandesas, un gigante muy cabreado le tenía ganas a otro gigante escocés, con falda a cuadros y pelotas al viento.
Para medirle el lomo, se hizo un caminito hasta escocia con piedras de forma hexagonal. De esta forma las piedras se han quedado en uno de los parajes naturales más impresionantes que he visto en la vida.
Me levanté a las 6 de la mañana para ir a por los billetes de bus desde Belfast. Gracias a un carisma sin par, consegui los billetes a mitad de precio. Dos horas de viaje y llegamos a un abismo pintado de verde. Cámara en mano, tomé cuanta foto pude de todo lo que fascinaba de aquel sitio.
ünicamente recorrimos dos kilómetros de veinte que tiene toda la zona costera. Un drama, pero una de las chicas que venía con nosotros se torció el tobillo y no pudimos seguir.
A las 16.30 de la tarde cogimos el bus de vuelta. Dos horas hasta belfast y otras dos hasta Dublin, y otra hora más hasta la casa donde vivo, pero un fin de semana estupendo.


