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Dublin

In Eurobeca on 8/Agosto/2008 at 00:46

El motivo principal de la eurobeca era pasar 7 semanas en Dublin. Aquí estoy, y la verdad, Dublin no es como me lo imaginaba. La lluvia y el frío deprimen a cualquiera y so dos constantes en Dublin.

Por la mañana al levantarme (tempranito, que no es que esté en un pueblo al lado de Dublin precisamente) siempre está lloviendo, cosa que tiene a mejorar conforme llega la tarde. Cojo un autobús cuya parada está a 3 minutos de mi casa, dispuesto a disrutar del paisaje, pero, vaya, el autobús está empañado hasta las ruedas así que sólo puedo disfrutar de los churretones que caen. A veces, si voy con algún compañero, echamos carreras limpiando el cristal y cronometrando lo que tarda en empañarse de nuevo. Mi record es de ocho segundos.

Al llegar a Dublin tengo que ir a clase, y cuando salgo, por uerte, ya no llueve y hace un día más o menos disfrutable.

En Dublin, la gente, sobretodo los hombres, tienen una actitud muy agresiva, no estoy seguro si sólo contra los extranjeros o en general. Éstos hombres se clasifican en dos grupos mayoritarios, y uno minoritario: los que parecen borrachos, los que parecen salidos de la cárcel, y la gente normal, de la cual hay gente que cree que se están extinguiendo en Dublin.

Con el horario de comidas, se aprovecha el día realmente poco. Normalmente se desayuna fuerte sobre las siete u ocho de la mañana, se come cualquier cosa sobre las 12, y se cena fuerte sobre las seis de la tarde. Viviendo en una urbanización, poco encuentro que hacer a esa hora, aunque también es cierto que suelo quedarme de pintas en algún pub con la gente.

Y eso es algo en lo que Dublin no escatima: Los pubs. Aquí la gente va ciega el día entero, desde por la mañana, e incluso los camareros, que alguno hay que atiende al ritmo que el cuerpo le deja, y sale a tomar el aire más de una vez porque la necesidad impera.

La pinta de Guiness por lo general vale algo más de cuatro euros, mi presupuesto está tiritando ante la perspectiva, y ya he tomado la determinación de que el ritmo que llevo de pinta diaria no puede ser.

La Guiness, por cierto, es la bebida por antonomasia en Irlanda, fabricada en Dublín, tiene un sabor suavecito y un color oscuro precioso. En contra de lo que se cree, no es cerveza, aunque con el gas tiene un sabor parecido.

En cuanto a la organización, es caótica y está empezando a tomar un tono de autogestión y comunismo un tanto oscuro para las monitoras, aunque realmente divertido para los que estamos aquí.

La opinión que me merece Dublin, es que es un sitio precioso para ver un fin de semana, pero está muy fuera de mis preferencias para vivir en él.